OCUPACIÓN [2024]
Ocupación fue un proyecto que problematizó la relación existente entre cultura y esfera del trabajo, determinada por el sistema económico neoliberal, y desarrolló miradas alternativas sobre las nociones de productividad, capital, comunidad y libertad, evidenciando la precarización a la que se vio sometido el sistema artístico y la explotación de la creatividad como bien de consumo de bajo costo.
Desde la filosofía, la economía o la política, desde Smith a Marx, el pilar central sobre el cual se constituyó el logro del bienestar de la humanidad fue el trabajo. Para el primero, el foco ideológico estuvo puesto en el valor individual del capital, mientras que en el segundo la productividad fue lo esencial para el movimiento de la maquinaria colectiva. En ambos casos, el trabajo fue valorado tanto desde una perspectiva moral como desde la consecución de bienes y productos. Entonces, no fue de extrañar que la cultura popular hubiera incorporado la frase “el trabajo enaltece” como una de las expresiones más comunes, ya que reforzó ese sentido moral donde quienes mantenían en el tiempo una actividad productiva regular eran considerados imprescindibles para sostener el orden político y económico basado en la idea de progreso, en un sistema donde distintas disciplinas se comprometían en la medición de indicadores que permitían mantener vital una maquinaria que necesitaba de su permanente impulso.
En nuestro país, lxs artistas tuvieron un campo laboral reducido. Además, ejercieron en condiciones precarias de trabajo, donde muchas veces las necesidades básicas no se vieron cubiertas. Por esta razón, no pocos realizaron trabajos tercerizados para poder subsistir: meseros en restoranes de comida rápida, empaque en supermercados, vendedores ambulantes de productos comprados al por mayor, auxiliares de aseo en oficinas comerciales y ayudantes en talleres de distintos oficios. Fue en el ejercicio de estos trabajos donde nació el imaginario del Colectivo Honorarias, en el que los límites entre el trabajo asalariado y el gratuito/forzado se difuminaron. ¿Cuál fue el lugar del trabajo? ¿Qué determinó que una actividad fuera considerada como trabajo? ¿El trabajo artístico fue un trabajo como cualquiera? ¿Un trabajo cualquiera pudo ser una obra artística?
La intervención realizada en Sagrada Mercancía nació a partir de estas preguntas. En esta oportunidad, se proyectó una instalación compuesta por dos acciones: la primera fue la construcción, al interior de Sagrada Mercancía, de “galerías en proceso”, similares al mismo espacio, a modo de muñeca rusa. La segunda fue repletar estas galerías con obras que trataran el tema del no-trabajo y del ocio. Así, la galería que se construyó dentro de la galería no fue el tema central de la muestra, sino el trabajo necesario para levantarla una y otra vez: mujeres, artistas como trabajadoras, en el sentido más literal. De esta manera, las galerías al interior de la galería continuaron replicándose hacia adentro, una y otra vez, en un loop que no terminó, a manera de un símil de la vida misma. Como una especie de comedia negra, donde pudimos vernos trabajando para vivir y viviendo para trabajar.
Texto por Luis Montes

















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